La educación significa desarrollar una mínima capacidad para otear más allá de las circunstancias. Aun cuando las circunstancias puedan parecer difíciles. El problema está, fundamentalmente, en la tenacidad individual para resistir los embates del tiempo toda vez que el camino se hace al caminar bajo un cielo esplendorosamente soleado. Y es, justamente, lo que deja ver el calor que irradia el conocimiento en la medida que el andar marca la pauta del caminante.
El camino, aunque difícil por empedrado que pueda ser, es la mejor razón para insistir en la marcha. Así que todo esfuerzo, es sinónimo de educarse por la vida.

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